El Día Mundial de la Sangría se celebra cada 20 de diciembre, en pleno verano austral, rindiendo homenaje a una de las bebidas más refrescantes y versátiles del mundo del vino. Clásico de clásicos, la sangría tuvo su furor en los años ochenta y hoy revive de la mano de bartenders que le dan una vuelta de tuerca con combinaciones innovadoras.
Historia y origen de la sangría
Si bien no hay registros oficiales sobre el origen de esta bebida, se cree que su creación se remonta a tiempos antiquísimos, cuando los vinos eran endulzados con frutas para mejorar su sabor. Su nombre proviene del color del vino tinto utilizado como base, que guarda similitud con el color de la sangre.
La sangría se popularizó en España y Portugal como una forma práctica de aprovechar vinos de mesa, enriqueciéndolos con frutas de estación, especias y un toque de dulzor. Desde la Península Ibérica, esta tradición cruzó el Atlántico y encontró en América Latina un terreno fértil, especialmente en Argentina, donde el verano invita a disfrutar de tragos frescos.
¿Qué es la sangría?
La sangría es una bebida elaborada con vino, frutas y azúcar como ingredientes principales. Lo que la hace especial es su versatilidad: brinda un sinfín de posibilidades para experimentar con nuevos ingredientes y combinaciones, siendo la estrella indiscutida del verano.
Existen numerosas versiones, desde la sangría clásica con vino tinto hasta variantes con vino blanco o espumante. Lo que más aprecian los paladares es la gran variedad de frutas, licores y refrescos que se pueden combinar. El vino siempre es la base, el cimiento de toda buena sangría.
Receta clásica de sangría
Desde Borderío te proponemos una receta clásica para replicar en casa. La sangría se elabora en una jarra grande de vidrio, ideal para que se puedan apreciar todos los ingredientes.
Ingredientes
- 1 botella de vino tinto (750 ml), preferiblemente un Malbec joven
- 1 durazno en cubos
- 1 manzana en cubos
- 2 tazas de jugo de naranja recién exprimido
- 1 cucharada de jugo de limón
- 1 varita de canela
- 1 naranja cortada en rodajas
- 2 cucharadas de azúcar
- Agua mineral o refresco de limón o naranja
Preparación paso a paso
- Prepará un jarabe simple: mezclá 2 cucharadas de agua caliente con el azúcar hasta que se disuelva por completo.
- En una jarra grande, volcá el vino tinto. Agregá el jugo de naranja, jugo de limón, las frutas cortadas, la canela y el jarabe simple.
- Mezclá bien y dejá reposar 2 horas fuera de la heladera para que los sabores se integren.
- Luego refrigerá para evitar que la fruta se fermente.
- Serví con hielos y, si lo deseás, agregá agua mineral o refresco cítrico para una sangría más ligera y refrescante.
Consejos para una sangría perfecta
- Usá un vino tinto joven y afrutado; no hace falta un vino de reserva.
- Las frutas de estación aportan frescura: en verano probá con frutillas, duraznos y sandía.
- Si querés una versión más sofisticada, añadí un chorrito de brandy o licor de naranja.
- Calculá aproximadamente una jarra por cada 4 personas. Para eventos grandes, consultá nuestra guía de cómo calcular bebida para 100 personas.




