¿Por qué las botellas de vino son de colores?

Verdes, marrones, amarillas o transparentes. Las botellas vidrio tienen diferentes tonalidades y siempre han llamado la atención de los consumidores. Pero, ¿por qué son de diversos colores? ¿Cuál es la razón principal? ¿Es algo caprichoso o que tiene un motivo específico?

Lo primero y principal que debemos saber es que la botella tiene una función determinada, que es la preservación del carácter y la personalidad del vino. Además, hay un motivo vinculado directamente con su óptima conservación: mientras más oscuro sea el color, más protegido estará el líquido de la luz.

Los tonos son variopintos. Aquí, influirá, también, la decisión del enólogo y, muchas veces, también el departamento de Marketing da su opinión en pos de lo visual a la hora de pensar en las ventas.

Oscuros Vs Transparentes

En términos generales, podemos afirmar que los tonos utilizados en vinos tintos, rosados y blancos son diferentes. Mientras en los tintos las tonalidades suelen ser de colores variopintos, entre verdosos y marrones, en los blancos y los rosados la tendencia es que sean transparentes para dejar en evidencia la claridad del color.

En blancos y rosés es importante que el contenido se vea límpido, brillante y con tonalidades nítidas. Así, dan sensación de frescura, dinamismo y agilidad a la hora de ser bebidos. En el caso de los tintos, imaginamos colores intensos para cuidar y proteger esos líquidos pensados para evolucionar en el tiempo, con mayor potencial de guarda.

Es interesante recalcar que no solo se trabaja el color en las botellas, sino, también, su forma y grosor. Todo ello se modificará según la importancia del vino. Los de alta gama tendrán mayor prestancia y elegancia que aquellos exponentes que representan la entrada de gama. Los criterios estéticos dependerán de cada una de las bodegas. Son decisiones muy personales.

Entre los colorantes que se utilizan para modificar el cromatismo del cristal sobresalen el óxido de hierro (verde), los sulfatos de hierro y carbono (entre el amarillo y el negro), el cromo (para un tono verde intenso tirando al negro), el níquel (tonos violáceos y azules), el óxido de cobre (turquesa) y el manganeso (morado).

Colores y protección del vino

Es importante destacar que los vidrios más claros o transparentes atesoran un nivel de protección muy bajo. Solamente, el 10%, protegiendo el líquido de la luz ultravioleta, pero no así del resto de las radiaciones. Dato a tener en cuenta, fundamentalmente, por parte de aquellos paladares vinófilos que aman los vinos blancos y rosados.

En relación a los vidrios verdes, podemos afirmar que protegen el vino de distintos tipos de radiaciones, en especial, las ultravioletas, violetas y azules. Su nivel de protección gira en torno al 60%. Las tonalidades verdosas son un clásico en la viticultura internacional.

Por su parte, los vidrios de colores en tonos ámbar, topacio o amarronados tienen un nivel de protección, aproximado, del 90%. En esta oportunidad, protegen el vino de todas las radiaciones, incluso, de la llamativa luz fluorescente.

Todo comenzó sin querer queriendo…

Un dato de color y pintoresco está relacionado con los albores de esta temática. El origen del color del vidrio de las botellas de vino no está en la protección del vino contra la luz, como la mayoría de los consumidores suponen, sino en que la Antigüedad no se conocía el modo de depurar y filtrar las impurezas del vidrio y éstas teñían las botellas de un color ambarino y turbio.

De todos modos, este defecto ofrecía, en definitiva, una ventaja para el vino. Lo protegía de la luz directa, debido a la acción de la radiación ultravioleta sobre algunos componentes químicos que se destruyen ante la acción de la luz. Tuvieron que pasar los años para demostrar que el color en las botellas protegen mejor el vino.

En nuestros días, el vidrio se filtra y se puede teñir de un sinfín de tonalidades. De ámbar a caoba, verde, azul y translúcido, las opciones se multiplican. El equipo enológico y los objetivos del Marketing tomarán las riendas en estas decisiones. Mientras algunas bodegas preferirán que no se vislumbre el líquido en su interior, otras querrán dar la sensación de consumo fresco y rápido.

La conclusión, querido lector, es que el color de las botellas dependerá de diferentes factores, no solo relacionados con la protección contra la luz. Aquí le dejamos la inquietud para que pueda indagar en el mercado y se deje sorprender por la paleta cromática que nos ofrecen las bodegas.

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