Y vos… ¿qué tipo de consumidor de vinos sos?

“El vino nos une”. Sin duda. No es frase hecha. Créanme. Alrededor una copa de vino, hay un sinfín de vivencias, anécdotas, romances, amistades y momentos inolvidables entre amigos y familia.

En cada una de esas historias mínimas, lo más interesante es descubrir qué tipo de consumidores comparten una copa. Están los “sabelotodos”, los sibaritas, los curiosos, los que quieren aprender, los que no se animan a preguntar por temor a quedar descolocados y los que, en definitiva, sin miramientos, hacen “chin chin” sin solemnidades.

A modo de síntesis, existen cuatro grandes categorías: pragmático, experto, inseguro y ocasional. ¿Quién es quién? Lo definiremos a continuación.

Expertos

Son aquellos que eligen el vino porque “saben mucho del tema” y que explican todos los pasos de la experiencia vínica. Los expertos recomiendan y siempre llevan vinos a las reuniones sociales. Son consumidores de alta gama y no ven con buenos ojos las etiquetas más económicas. ¿Conoces alguno?

En esta categoría, están los conservadores, que circunscriben su expertise a un puñado de bodegas y marcas conocidas. No les gusta experimentar nuevos emprendimientos boutique ni son flexibles en relación al ritual del descorche.

Por otra parte, los exploradores son, en cambio, inquietos y más infieles a la marca. Buscan etiquetas diferentes, recomendaciones imperdibles, variedades no tradicionales y blends innovadores. En general, son aquellos que más variedad de vinos de diferentes rangos de precio consumen, pues son conocedores de la categoría y se permiten experimentar.

Pragmáticos

Son, literalmente, prácticos y van directo “al hueso”. Tiene un saber, quizás, más acotado, pero lo suficientemente atinado para elegir el vino indicado para cada ocasión. Para este tipo de consuimdor, el vino no es una experiencia en sí, sino la herramienta perfecta para engalanar un momento de placer cotidiano o la clásica juntada con amigos.

En general, van detrás de vinos con inmejorable relación precio calidad. Saben, además, que un buen vino no necesariamente tiene que ser caro.

Inseguros

Timoratos. Vienen con el background de años en los que el vino solo era para paladares exigentes y solemnes. La experiencia de compra en vinotecas los intimida y confunde. Valoran, por ende, con creces, las recomendaciones que puedan apaciguar esa complejidad a la hora de seleccionar una etiqueta.

A partir de la dificultad de la elección, en general, no varían de marca, ni de bodega. Además, se manejan en el mismo rango de precios para “no fallar en el intento”.

Ocasionales

Consumidores que no eligen al vino como primera opción. Les gusta, lo disfrutan, pero no lo beben todos los días ni para consumo regular. Beben cuando comparten un momento distendido con amigos o algún paladar sibarita.

A la hora de comprar un exponente, suelen inclinarse por los de gama media. Van a una “compra segura”, con el objetivo de reducir el riesgo a equivocarse.

Los consumidores son variopintos, con paladares y pretensiones diferentes. Lo importante es que, cada uno, con su estilo y conocimiento particular, se animen a compartir una copa de vino, en un modo de pleno disfurte, sin juzgamientos y ni complejidades. Porque, como enfatizamos en los inicios de la nota, el vino nos une. ¡Salud!

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