Frescos, frutados, con acidez envolvente y presencia de madera más equilibrada. He aquí la nueva tendencia en la viticultura argentina, que experimenta nuevas alternativas para llegar a consumidores jóvenes y descontracturados, que no solían beber vino.
Entre otras modas o novedades, es cada vez más prominente encontrar etiquetas con bajo alcohol. Es decir, menos de 13 grados, que es el promedio en nuestros vinos. ¿Por qué se da esto? ¿Es algo pasajero o llegó para quedarse?
Sin duda, estamos en presencia de una tendencia global, que no solo incluye al vino sino al resto de las bebidas alcohólicas. Hay una firme búsqueda de opciones de baja graduación y, también, hasta vinos sin alcohol.
En términos generales, el público más joven es el que demanda esta nueva ola de vinos con bajo alcohol, que se encuentra por debajo de la media. Los blancos secos, por ejemplo, tendrán un promedio de 10° y 11°, mientras que los tintos secos rondarán los 12° o 13°.
Estos vinos son muy aromáticos y resaltan la tipicidad varietal. Son expresivos, ligeros, “peligrosamente” fáciles de beber y amables para el paladar.
¿Y cómo se logra disminuir el tenor alcohólico? En primer lugar, se elabora un vino con alcohol y, luego, se trata en una planta desalcoholizadora. Los sistemas se aplican antes, durante o posteriormente a la fermentación.
Otra opción válida y muy común es cosechar más temprano, en momentos en que la uva aún no ha acumulado en su interior tantos azúcares, que luego en la fermentación se convertirán en alcohol.
Por otra parte, es cada vez más frecuente encontrar vinos dulces con bajo alcohol. Son vinos suaves, delicados y refrescantes. Aquí, esto se da como consecuencia de haber dejado el azúcar propio de la uva sin fermentar.
Lo cierto, en definitiva, que hace un puñado de años, a nivel internacional, es creciente la tendencia hacia una vida más saludable. Los consumidores necesitan de manera imperiosa alternativas que les permitan disfrutar un lifestyle más sano. Así, hoy pican en punta vinos orgánicos, sustentables y de baja graduación alcohólica.
Vinos con baja graduación de alcohol en Argentina
Vinos low alcohol en Argentina: las etiquetas que lideran el cambio
Cada vez más bodegas argentinas apuestan por vinos de baja graduación, con etiquetas que rondan los 10 a 12 grados. Variedades como Torrontés, rosados de Pinot Noir y blancos frescos de Sauvignon Blanc lideran esta tendencia. La clave está en la vendimia temprana: cosechando las uvas antes del pico de maduración se obtienen vinos con menor concentración de azúcar y, por ende, menos alcohol tras la fermentación.
El maridaje ideal para estos vinos ligeros incluye ensaladas, ceviches, sushi y comidas mediterráneas. Su frescura y acidez los convierten en aliados perfectos para el verano, servidos a buena temperatura y en la copa adecuada. El consumo moderado y consciente es otra razón por la que esta categoría no para de crecer entre los nuevos winelovers.
En la Argentina, para estar a tono con el resto del mundo, se están dando los primeros pasos y, por ende, estamos más en un proceso de investigación que de desarrollo de un producto específico. Las bodegas van detrás de la innovación, están detrás de las nuevas alternativas y buscan sorprender a los paladares vinófilos curiosos con etiquetas de calidad.




