En pocas palabras: Son sinónimos para la RAE, pero en enología catar es un examen técnico estructurado (con la ficha OIV de 1998) y degustar es un disfrute sensorial sin método. La diferencia clave es el protocolo.
Preguntas frecuentes
¿Se necesita entrenamiento para catar un vino o cualquiera puede hacerlo?
Cualquiera puede catar, pero la cata profesional requiere entrenar el olfato y el paladar para identificar aromas, sabores y defectos. Sin formación previa, igual se puede disfrutar de una degustación guiada y aprender en el camino.
¿Usar “cata” o “degustación” al hablar de vinos marca alguna diferencia de formalidad?
“Cata” suena más técnica y se asocia a un análisis sensorial metódico, mientras que “degustación” remite a un evento social y placentero. En la conversación cotidiana se usan como sinónimos, aunque el contexto marca el matiz.
¿Qué incluye una ficha de cata que no suele aparecer en una degustación informal?
La ficha de cata registra parámetros objetivos: intensidad y tonalidad visual, identificación de aromas primarios y secundarios, nivel de taninos, acidez, cuerpo y persistencia. En una degustación social rara vez se puntúa o se documenta con ese detalle.
¿En un asado con amigos se cata o se degusta el vino?
Se degusta, porque el foco está en disfrutar la compañía, la comida y el ambiente, sin el rigor técnico de una cata. Aunque uno preste atención al vino de manera informal, el término más justo es degustación.
Ejemplo práctico
Mariana López, sommelier de oficio, organizó una cata técnica en BordeRío para evaluar la añada 2022 de su Malbec. Durante la cata, registró en una ficha: intensidad aromática 4/5, taninos firmes pero redondos, y un potencial de guarda estimado de 8 a 10 años. Trabajó en silencio, con escupidera, luz neutra y sin distracciones sociales.
Dos semanas más tarde, y en el mismo espacio, un grupo de 12 amigos participó de una degustación distendida. Probó exactamente el mismo vino, pero esta vez la consigna fue puramente hedonista: charla, picada regional y música de fondo. No hubo puntajes ni anotaciones técnicas.
Resultado: la cata profesional cerró con un puntaje de 18 sobre 20 en la libreta de Mariana, mientras que la degustación social terminó con una compra inmediata de una caja de 6 botellas del mismo Malbec para repetir en futuros asados.
Cómo funciona
- Paso 1: Leé el ambiente. Fijate si hay fichas de cata, copas numeradas, escupideras y luz blanca. Ese combo habla de una cata seria. Si en cambio ves tablas de picada, manteles de colores y parlantes con música, estás en una degustación social.
- Paso 2: Escuchá al que guía. Si el discurso vira hacia familias de aromas, curvas de taninos y potencial de guarda, es una cata técnica. Cuando abundan las anécdotas de la bodega, los maridajes sugeridos y los chistes, es degustación pura.
- Paso 3: Observá lo que hacen los demás. En la cata, la gente escupe, anota, huele con los ojos cerrados y compara vinos en silencio. En la degustación, la copa se convierte en excusa para charlar, sacar fotos y compartir el momento sin apuro.
- Paso 4: Identificá la consigna final. ¿Te piden que puntúes atributos, completes un ranking o devuelvas la copa? Es cata. ¿Todo termina con un brindis, la sugerencia de comprar unas botellas para el fin de semana o un aplauso espontáneo? Definitivamente es degustación.
En 30 segundos
Catar y degustar son sinónimos, pero en el ambiente del vino se usan distinto. La cata es un análisis técnico y profesional, mientras que la degustación apunta al disfrute social y hedonista. En una degustación, lo importante es pasarla bien y compartir el momento, sin la rigurosidad de una cata formal.
Si bien, en rigor, son sinónimos, diferenciamos estos dos términos claves y de utilización diaria en el mundillo vinícola.
¿Vamos a catar o degustar un vino? ¿Realizamos una cata o una degustación? ¿Son palabras idénticas o similares? ¿Son términos que tienen diferencias sutiles?
Seguramente, usted se habrá hecho esta pregunta más de una vez. Fiel al estilo de estas notas mensuales, intentaré aclararle el panorama (le aseguro que no soy pariente de Ricardo Arjona).
A priori, los verbos CATAR y DEGUSTAR son sinónimos. Sin embargo, el primero da una connotación más técnica, profesional. El segundo, en cambio, se relaciona con encuentros sociales más descontracturados, en bodegas, restaurantes, vinotecas, hoteles y hasta casas particulares.
La Degustación
En definitiva, la degustación es un acto meramente hedonística. En tiempos modernos, se ha convertido un punto de encuentro para hacer amistades, romances y vivenciar historias de toda índole. Puede estar a cargo de una persona cualquiera, porque es un acto totalmente subjetivo. Para más detalles técnicos, mirá qué vino argentino marida con cada comida.
En cambio, la apreciación técnica se trata de un acto objetivo. Por lo tanto, quien la realice tiene que tener en claro los fines de la cata, poseer conocimientos de elaboración, de posibles alteraciones o enfermedades que puede sufrir el vino, componentes, manejar un vocabulario preciso y formular un juicio que permita tomar una acción determinada.
Aquí radican las principales diferencias. Mientras CATAR se relaciona al análisis técnico, DEGUSTAR se asocia a un buen momento con una copa de vino en mano.
La cata
Normalmente se trabaja en un clima intimidad. El juicio de un solo catador no siempre es representativo y es necesaria la participación de un panel especializado para sacar conclusiones. ¿Quiénes son estos especialistas? Bodegueros, sommeliers, enólogos o afines, que buscan una determinada finalidad.
Determinar un tipo de vino, evaluar su calidad, reconocer sus características de origen, seguir su evolución en el tiempo, evaluar sus procedimientos de evaluación y hasta seleccionar futuros blends o cortes, son solo algunos de los objetivos de la cata profesional.
¿Dónde se realiza una cata?
En un lugar calmo, en el que prime el sosiego, muy bien iluminado (con una tonalidad de color lo más próximo a la luz natural) y con una climatización cuyas temperaturas oscilan entre 18 a 20ºC, en tándem con una humedad relativa del 60%.
Asimismo, se debe trabajar en silencio y de manera individual antes de la puesta en común. Solo después que todos los participantes se hayan formado una idea del informe propio de cata, se debatirán los diferentes aspectos. Sin presiones ni condicionamientos En cómo maridar según la cepa elegida profundizamos sobre esto.
Tips determinantes de la cata
>NO FUMAR ANTES NI DURANTE LA CATA (el humo altera el aroma del producto a degustar). NO HABER TOMADO CAFÉ. TENER LA BOCA LIMPIA Y CEPILLARSE LOS DIENTES CON AGUA, PREVIO A LA CATA. NO PERFUMARSE
Horario ideal de la cata
Durante la mañana, cuando el organismo tiene necesidad de ingerir algún líquido o alimento, pues esta necesidad alerta nuestros sentidos. El horario estipulado es entre las 9 hs y las 10 hs.
¿Cuántos vinos se pueden catar?
Entre 30, 40 o 50 por día. En algunos casos, más. Por ello, hay spitters (pequeños baldecitos) para escupir. Es decir, el vino no se ingiere, pues de lo contrario… ¡No habría cuerpo que aguante! En la otra vereda, la degustación se ha convertido en un gran punto de encuentro entre amigos, parejas y paladares sibaritas que buscan relajarse en un ambiente ameno, distendido.
En general, la organizan diferentes bodegas, durante la semana (miércoles, jueves), en horario post laboral (19 hs/20 hs). Aquí, el objetivo es pasar un buen momento, disfrutar de cuatro o cinco vinos (no más, porque se beben) y, por qué no, quedarse a cenar en el lugar del evento (generalmente, ofrecen menús a precios promocionales).
Similitudes entre cata y degustación
Algo en común entre las catas y las degustaciones es la forma en que se presentan las muestras. Siempre van en forma creciente en cuanto a su aroma, edad y tenor de azúcar. De menor a mayor. Por ejemplo, si tenemos una cata o degustación de vinos tintos, cepajes ligeros o livianos como Pinot Noir o Merlot sin paso por barrica deben servirse antes que un Petit Verdot o Tannat con crianza en roble. Te puede servir nuestra cobertura de maridaje de Malbec y Cabernet con comidas.
Es conveniente realizar todas las degustaciones bajo el “a ciegas” (donde no se conoce el producto, la procedencia ni el productor). Así, nos independizamos de la presión ejercida por las etiquetas. A veces, comparamos productos de calidades similares y la etiqueta menos conocida es la vencedora.
Tips para ir preparados a una degustación
Los sibaritas esperan las degustaciones con gran entusiasmo. Suelen ir contentos, totalmente dispuestos a vivir unas horas a puro buen vivir. Por ello, muchos quieren destacarse opinando sobre las características organolépticas de los vinos elegidos por la bodega.
Aquí, algunos consejos infalibles para que se luzca en el próximo encuentro.
- Analice el color que evoca el vino (rubí, violáceo, amarronado, caoba, granate, teja).
- Analice los aromas desplegados por el producto, vinculados a los que ya tiene registrados en nuestra memoria olfativa (aromas frutales, florales, especiados).
- Analice los gustos (dulce, salado, amargo), ya reconocidos con anterioridad.
Catar y degustar en la práctica: consejos para mejorar tu experiencia
Tanto si catás como si degustás, hay técnicas que potencian la experiencia. Lo primero es elegir la copa correcta: una copa tipo ISO para catas técnicas permite concentrar los aromas, mientras que copas más amplias favorecen la degustación placentera de tintos con cuerpo como el Malbec.
La temperatura de servicio también influye en ambas prácticas. Un vino demasiado frío esconde aromas, y uno demasiado cálido exagera el alcohol. Los expertos recomiendan servir tintos entre 16° y 18°C y blancos entre 8° y 12°C para captar todas las sutilezas.
En los últimos años, las catas virtuales y las degustaciones temáticas ganaron terreno. Muchas bodegas argentinas ofrecen experiencias guiadas donde se exploran los taninos, la acidez y el cuerpo del vino de forma didáctica, acercando el conocimiento enológico a todos los públicos.
Asimismo, puede destacarse haciendo referencia a la temperatura, astringencia y causticidad del producto. Agregue si está equilibrado, redondo y balanceado en azúcar, alcohol y acidez. Por último, haga hincapié en la persistencia de las diferentes sensaciones con el fin de emitir un juicio de valor, siendo el más elemental y valedero “me gusta” o “no me gusta”. ¡Chin Chin!




