Elegir vinos según las estaciones del año es una de las claves para disfrutar al máximo cada copa. Los hay ligeros, frescos y frutados; los hay de cuerpo medio y también estructurados. Lo cierto es que, según la temporada, hay exponentes que pican en punta y son un must para cada momento del año.
Vinos para primavera
El advenimiento de la primavera coincide con el renacer y la llegada de las temperaturas benévolas. Los días se alargan, el sol se hace presente y la gente empieza a hacer planes al aire libre. A la hora de pensar en vino, los ideales son ligeros, refrescantes y muy versátiles para el maridaje.
Vinos blancos de primavera
Es tiempo de Sauvignon Blanc, Torrontés, Pinot Gris y Chardonnay en versión moderna. Vinos con envolvente acidez, notas cítricas y florales que se complementan de maravillas con los sabores frescos de los platos primaverales. Descubrí más sobre los vinos blancos secos en nuestra guía.
Vinos rosados de primavera
Primavera y vinos rosados simbolizan la pareja perfecta. Los rosés son camaleónicos, dinámicos y versátiles. Acompañan un sinfín de elaboraciones y, si bien atesoran la frescura de los blancos, tienen más volumen y estructura.
Tintos ligeros de primavera
Frescos, frutados, delicados y sin contacto con la madera van muy bien en tiempos primaverales. Pinot Noir, Merlot y Malbec jóvenes son las variedades predilectas entre los tintos suaves y afrutados.
Vinos para verano
Calor, temperaturas que superan los 30 grados, días prístinos y diáfanos. Las postales nos llevan a la playa o la pileta, asados al aire libre y comidas ligeras. La selección de vinos debe contrarrestar el calor y maridar los sabores veraniegos.
Vinos blancos de verano
Súper ligeros y refrescantes, son la opción perfecta para los días de calor. Cepas como Albariño, Riesling y Viognier son muy recomendadas. Ensaladas de mariscos, frutos de mar y pescados magros son eternos compañeros. Conocé nuestros consejos sobre vino blanco para verano.
Rosados y tintos de verano
Los rosés alcanzan su punto álgido de consumo en el verano, refrescantes y versátiles. En cuanto a tintos, los de baja graduación y sin paso por roble, servidos ligeramente fríos, pueden ser sorprendentemente refrescantes. Criolla, Sangiovese y Pinot Noir, los sugeridos.
Vinos para otoño
El otoño nos prepara para el frío y nos sorprende con sus colores entre el amarillo y las tonalidades rojizas. Los platos son más contundentes y los vinos deben acompañar esta transición.
Blancos y rosados de otoño
Los blancos de otoño suelen ser más intensos y con mayor volumen. Un Chardonnay con crianza en roble, un Viognier o un Semillón son opciones atinadas para platos de pescado o pollo con salsas cremosas.
Tintos de otoño
El otoño es temporada ideal para los tintos con cuerpo y ricos en taninos. Un buen Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Merlot o Syrah tienen la estructura necesaria para complementar platos de carne roja, guisos y caza. Para aprender a combinar vinos y comidas, consultá nuestra guía de maridaje.
Vinos para invierno
El invierno es época de frío profundo, comidas contundentes y cálidas reuniones familiares. Los vinos deben estar a la altura de los platos más robustos.
Los tintos con cuerpo son los reyes indiscutidos del invierno. Un Tannat, Petit Verdot o un blend con notas especiadas son las opciones perfectas para carnes rojas, guisos y comidas enjundiosas. También podés explorar vinos con buen contenido de resveratrol, ideales para cuidar la salud en los meses fríos.




