“No hay nada peor que una injusticia”. Esta frase, sin autores con nombre propio, pero tan universal como la humanidad, explica las razones del nombre Injusto en las botellas de Bodega BordeRío.
La historia de los vinos de Entre Ríos tuvo un antes y un después del año 1934. Hasta ese entonces, el desarrollo vitícola en el Litoral venía viento en popa, pero una Injusta Ley, acabó durante seis décadas con aquellos aires de prosperidad entre viñas.
¿Qué fue lo que pasó?
El gobierno del presidente Agustín Pedro Justo aprobó la erradicación de los viñedos de la región de Entre Ríos, determinando a la Región de Cuyo como única productora del vino, con Mendoza y San Juan a la cabeza.
Tras años y años de penurias y de luchar para el regreso de la viticultura, actividad arraigada en la memoria y el imaginario de todo un pueblo que supo conocer las mieles de los buenos resultados en materia vínica, en 1993, una nueva legislación regulatoria liberó la plantación nuevamente para el territorio litoraleño, poniendo fin a las prohibiciones.
Así, Entre Ríos logró retomar, con emoción y sensibilidad a flor de piel, la actividad viñatera, pero debió ser desde cero. Literalmente, no había quedado nada, incluso, en Concordia, ciudad que fue considerada capital de las bodegas.
A modo simbólico, que refleja el renacimiento de la viticultura en Entre Ríos, las etiquetas de BordeRío llevan impreso el nombre Injusto sobre una fotografía de Agustín P. Justo, el primer mandatario que en la Década Infame promovió una enorme injusticia.
Esa imagen, emblemática, genialidad del equipo de marketing, demuestra que las injusticias pueden acabar y de las adversidades se puede resurgir con esfuerzo y dedicación. Sí, hay que ir siempre detrás de los sueños.
De la mano de este emprendimiento emplazado en el corazón de Victoria, se ha vuelto a izar la bandera del buen vino en Entre Ríos, en donde de manera muy justa se ha recuperado la industria.
La línea Injusto: identidad y pasión en cada botella
La línea Injusto de BordeRío se consolidó como una de las propuestas más auténticas del mercado argentino. Cada varietal de la colección refleja la filosofía de hacer justicia al terroir y al trabajo del viñedo. Desde el emblemático Injusto Malbec hasta los blends que sorprenden por su equilibrio, cada etiqueta cuenta una historia de resiliencia y calidad.
Estos vinos, ideales para maridar desde un asado hasta una cena gourmet, representan el espíritu de una marca que nació para desafiar convenciones. La cata de cualquier exponente de la línea Injusto revela carácter, personalidad y una marcada tipicidad varietal que conquista tanto a novatos como a expertos.
Todo ha sido posible gracias a un sostenido trabajo interdisciplinario, con ingenieros agrónomos y enólogos, con el objetivo de la zona vuelva a relucir con vinos de excelente calidad. ¡Salud!





