Actualizado el 05/08/2026: Sumamos una guía completa de maridaje por plato típico argentino (choripán, milanesa, locro, humita, cordero patagónico) con datos de nuevas fuentes y una tabla de maridajes por región vitivinícola que no existía en la versión anterior.
El maridaje no es una ciencia exacta, pero tampoco es lotería. La guía de maridaje de vinos argentinos que necesitás parte de un principio simple: el vino y la comida deben tener una intensidad similar. Un Cabernet Sauvignon potente aplasta un lenguado a la plancha. Un Torrontés liviano desaparece frente a un bife de chorizo.
El maridaje de vinos argentinos con platos típicos es el arte de combinar los varietales y cortes de nuestro país con las comidas que definen la mesa argentina —desde el asado hasta las empanadas, pasando por el locro, la milanesa y el choripán— para que el vino y el plato se potencien mutuamente en lugar de pelearse en boca.
En 30 segundos
- El maridaje se basa en equilibrar la intensidad del plato con la estructura del vino, no en reglas rígidas de color.
- Malbec (14-16°C) va con lomo y cuadril; Cabernet Sauvignon con cortes grasos como bife de chorizo u ojo de bife.
- Bonarda es el comodín argentino: alta acidez, taninos discretos, funciona con vacío, pastas, pizza y quesos duros.
- Torrontés corta la grasa de empanadas fritas y picadas; los espumosos de Malbec son la mejor opción con embutidos.
- El choripán pide tintos rústicos como Criolla o País; la milanesa va con Bonarda o Malbec joven según la guarnición.
- Servir un tinto a más de 20°C destruye el maridaje: el alcohol sobresale y tapa todo el sabor de la comida.
¿Qué es el maridaje y por qué importa?
El maridaje es la práctica de combinar vino y comida para que cada uno potencie al otro. No es que uno «acompañe» al otro como telón de fondo: cuando funciona bien, el vino abre sabores en el plato que no existían solos, y la comida revela matices en el vino que estaban escondidos.
El problema con la regla clásica de «blanco con pescado, tinto con carne» es que es demasiado simple para ser útil. Un Pinot Noir liviano de Patagonia va perfecto con un salmón a la parrilla. Un Chardonnay con crianza puede acompañar un pollo asado con mucho más éxito que un Malbec de alta gama. La regla que sí funciona es otra: igualá la intensidad del sabor del plato con la estructura del vino.
Si el plato es graso, necesitás acidez o taninos para cortarlo. Si el plato es delicado, necesitás un vino liviano que no lo tape. Eso es todo.
Los tres principios del maridaje que realmente funcionan
Antes de entrar en varietales concretos, hay tres principios que explican por qué algunas combinaciones funcionan y otras no.
Contraste: sabores opuestos que se equilibran. El ejemplo más claro es acidez del vino con grasa del plato. Un Torrontés fresco corta la grasa de una empanada frita mejor que cualquier tinto, porque la acidez actúa como si fuera unas gotas de limón. Lo mismo pasa con un espumoso brut y un plato de quesos muy grasos: las burbujas y la acidez limpian el paladar en cada sorbo.
Afinidad: sabores similares que se refuerzan. Un Malbec con notas de frutas rojas maduras va con una salsa de tomate reducida porque comparten el mismo perfil aromático. Un vino dulce con un postre funciona porque no hay tensión entre los dos: el dulzor de uno no choca con el otro.
Equilibrio de intensidad: este es el que más se ignora. Un bife de chorizo con mucha grasa y cocción intensa necesita un vino con estructura, taninos y cuerpo. Si le ponés un Malbec joven y ligero, el vino desaparece. Si le ponés un Torrontés, ni existe. La intensidad del plato pide un vino a la altura.
Tintos argentinos: Malbec, Cabernet Sauvignon y Bonarda
Malbec: el tinto versátil del asado
El Malbec argentino tiene taninos suaves para ser un tinto de cuerpo medio-alto, con frutas rojas y violáceas, algo de chocolate oscuro en los de mayor crianza. Eso lo hace ideal para cortes magros o de intensidad media: lomo, cuadril, vacío. Con el lomo en particular, la combinación es casi perfecta: la terneza de la carne y los taninos suaves del Malbec no compiten.
Temperatura de servicio: 14 a 16°C. Si lo servís más caliente, el alcohol sube y el vino pierde estructura. Si lo servís demasiado frío, los taninos se endurecen y el vino se siente austero. Cubrimos ese tema en detalle en según cada varietal argentina.
Un dato que suma: no todo Malbec es igual. Según describió la sommelier Marisol de la Fuente en Vinetur, el Malbec de Cafayate tiende a ser más especiado y con mayor acidez que el de Mendoza, lo que lo vuelve ideal para carnes condimentadas o empanadas con comino. El Malbec patagónico, en cambio, es más herbal y de cuerpo más ligero —funciona mejor con cordero que con un bife de chorizo pesado.
Cabernet Sauvignon: para los cortes con grasa
El Cabernet Sauvignon argentino tiene taninos más altos y más estructura que el Malbec. Eso que en algunos contextos lo hace más difícil de tomar solo, acá es una ventaja: los taninos cortan la grasa intramuscular del bife de chorizo o el ojo de bife de una forma que el Malbec no puede. La grasa ablanda los taninos, el vino limpia el paladar, y los dos salen ganando.
¿Y qué pasó cuando alguien le puso un Cabernet de alta gama a un lenguado? Exacto, arruinó los dos. El Cabernet tapó el pescado y el pescado hizo que el vino tuviera sabor a metal.
Bonarda: el comodín que más se subestima
La Bonarda es la cepa argentina que más se subestima fuera de las provincias de Mendoza y San Juan. Tiene acidez alta para ser un tinto, taninos discretos y un perfil frutal accesible que la hace increíblemente versátil.
Con el vacío, la costilla y el asado de tira, la Bonarda funciona porque tiene suficiente cuerpo para acompañar la carne sin los taninos del Cabernet que a veces resultan excesivos. Con pastas, con pizzas de tomate y mozzarella, con quesos duros como el provolone: la acidez de la Bonarda equilibra todos esos platos. Es el tinto que más se acerca a la versatilidad de un buen Pinot Noir, a un precio que el Pinot argentino raramente iguala.
Blancos y espumosos: Torrontés, Chardonnay y el rosé de Malbec
Torrontés: el blanco aromático de Salta
El Torrontés salteño es el blanco más representativo de Argentina y también el más malinterpretado. Su aroma floral intenso hace que parezca un vino dulce, pero es seco. Esa combinación de acidez alta y aromas perfumados lo hace muy bueno con comidas que tienen grasa o especias: empanadas fritas, humitas con crema, ceviche, picadas de verano con fiambres. Servido entre 8 y 10°C, corta la grasa y refresca el paladar.
El Torrontés de Cafayate (Salta) es el más conocido, pero la Rioja también produce versiones excelentes, a veces con un perfil más cítrico y menos floral. Cualquiera de los dos cumple el mismo papel en el maridaje: acidez que limpia, aromas que levantan el plato.
Chardonnay: para pescados con carácter
Un Chardonnay sin madera o con poca crianza va bien con pescados blancos y mariscos. Un Chardonnay con fermentación o crianza en roble (los que tienen notas de manteca, vainilla, frutos secos) necesita un pescado con más carácter: pacú a la parrilla, trucha ahumada, o directamente un pollo asado con hierbas. La madera del vino pide grasa y sabor en el plato.
Espumosos: la opción que subestimamos para la picada
Los espumosos argentinos, particularmente los rosé de base Malbec, son una de las combinaciones más subestimadas con embutidos, salames y fiambres. La acidez y las burbujas limpian la grasa de los embutidos con cada sorbo, y el perfil frutal del Malbec en versión espumosa complementa el umami del jamón crudo o el salame. Infobae ya señalaba en 2019 que este maridaje estaba ganando terreno entre los argentinos, y hoy en 2026 es prácticamente un consenso entre enófilos.
Maridaje por tipo de comida: de la carne al postre
Carnes rojas: el corte define el vino
No es lo mismo maridar «carne» que maridar un corte específico. El lomo tiene poca grasa intramuscular y una textura suave: Malbec de cuerpo medio, sin exceso de madera. El bife de chorizo tiene más grasa y más sabor: Cabernet Sauvignon o un Malbec de alta gama con tiempo en barrica. La costilla larga, con mucho colágeno y cocción lenta: Bonarda o un Malbec de Luján de Cuyo con buena acidez para equilibrar la grasa derretida.
La regla es: más grasa en el corte, más estructura necesitás en el vino.
Pescados y mariscos
Para pescados magros (merluza, lenguado, corvina a la plancha): Sauvignon Blanc o Torrontés. Para pescados grasos o de río con carácter (pacú, surubí, trucha): Chardonnay con algo de crianza o, si querés un tinto, un Pinot Noir liviano de la Patagonia. Los mariscos y el ceviche piden acidez alta: Torrontés o un espumoso brut.
Pastas y pizzas
La Bonarda gana casi siempre acá. Con salsa de tomate y albahaca, con salsa filetto, con pizza napolitana: la acidez de la Bonarda espeja la acidez del tomate y los taninos discretos no pelean con el queso. Si la pasta tiene crema (a la bolognesa con mucha grasa, por ejemplo), un Malbec joven también funciona. Con pasta a la manteca o con salsa blanca: directamente un Chardonnay.
Quesos
Los quesos duros (provolone, sardo, parmesano) van con tintos de acidez media-alta: Bonarda, Malbec joven. Los quesos frescos (ricota, mozzarella) piden blancos secos o espumosos. Los quesos azules son complicados con casi todos los tintos secos (el amargor choca con los taninos), pero van muy bien con vinos dulces naturales o un Late Harvest de Torrontés. Eso sí: es una combinación que no todo el mundo tiene a mano.
Maridaje vinos argentinos platos típicos: guía completa por plato y región
Hasta acá hablamos de principios generales y varietales. Pero cuando un lector googlea «maridaje vinos argentinos platos típicos», lo que realmente quiere saber es qué botella abrir con lo que está cocinando ahora. Esta sección va al detalle con los platos que más se buscan y que menos información tenían en la versión anterior de esta guía. Ya lo cubrimos antes en con malbec o cabernet.
¿Qué vino tomar con choripán?
El choripán es grasa, pan crocante y chimichurri. No necesita un vino complejo: necesita un tinto rústico, de esos que se toman frescos y sin ceremonia. La variedad País —también llamada Criolla Chica— es la respuesta más honesta. Es un tinto de taninos bajos, acidez media y perfil frutal directo que no compite con el chori. Si no conseguís País, una Criolla Grande de zonas norteñas o un Malbec joven sin madera también van. La temperatura ideal es 14°C, apenas fresco. Nada de servirlo a 20°C porque el alcohol tapa todo.
Según La Nación, para el choripán también funcionan los vinos de damajuana o los tintos de bajo precio con perfil frutal, porque el secreto está en que el vino limpie la grasa sin agregar complejidad innecesaria. Un Cabernet Sauvignon con mucha barrica acá es un error: los taninos se potencian con la grasa del chorizo y el paladar queda áspero.
¿Qué vino va con milanesa?
Depende de la milanesa y de la guarnición. Una milanesa de carne frita con papas fritas pide un tinto de acidez media-alta que corte la fritura: Bonarda a 14-16°C. Es el maridaje más parejo que vas a encontrar. Si la milanesa es al horno y la servís con ensalada fresca, un Malbec joven sin madera funciona bien porque no pesa tanto.
La milanesa a la napolitana —con salsa de tomate, jamón y queso derretido— cambia completamente la ecuación. Acá la salsa de tomate y la mozzarella piden acidez: Bonarda de nuevo, o un Malbec con buena acidez natural. El Torrontés también zafa si preferís blanco, sobre todo en verano, porque la acidez alta corta la grasa del queso y la fritura al mismo tiempo. No es la combinación más intuitiva, pero funciona.
¿Qué vino maridar con locro y humita?
El locro —guiso de maíz, porotos, chorizo, panceta y carne— es uno de los platos más difíciles de maridar porque mezcla grasa, textura cremosa del zapallo y un perfil especiado. Un Torrontés fresco de Cafayate o La Rioja (8-10°C) funciona por contraste: la acidez corta la untuosidad del plato y los aromas florales levantan los sabores del maíz y el pimentón. Si preferís tinto, un Malbec joven de zona norteña (Cafayate o Valles Calchaquíes), con su perfil más especiado y menos pesado que el Malbec mendocino, acompaña sin aplastar.
La humita —pasta de choclo con cebolla, pimiento y queso— tiene una textura cremosa y un dulzor natural que pide un blanco con acidez. Torrontés es la opción obvia, pero un Chardonnay sin madera también va. Si la humita lleva mucho queso graso, un espumoso brut hace el trabajo de limpiar el paladar entre bocado y bocado.
Cordero patagónico: el maridaje que nace del territorio
El cordero patagónico a la cruz es un plato con mucha grasa externa, carne magra y un sabor más intenso que el cordero de otras regiones. Según Sitio Andino, el Malbec patagónico —más herbal, de cuerpo más ligero y con taninos más suaves que el mendocino— es el maridaje que mejor respeta el sabor del cordero sin taparlo. También funciona un Pinot Noir de Río Negro o Neuquén: sus taninos sedosos y su acidez natural van con la textura del cordero asado lento.
Si el cordero se cocina al horno con hierbas (romero, tomillo), un Cabernet Sauvignon joven de la Patagonia también puede andar, siempre que no tenga una carga de madera excesiva. La clave es no usar tintos potentes de zonas cálidas: un Malbec de Luján de Cuyo con 12 meses de barrica tapa completamente el cordero.
Empanadas: cada región tiene su vino
No es lo mismo una empanada salteña frita y jugosa que una empanada tucumana al horno con mucho comino, o una empanada cuyana de carne cortada a cuchillo. Infobae desglosó en 2020 los maridajes por región:
- Empanadas salteñas (fritas, jugosas, con papa y carne): Torrontés de Cafayate a 8-10°C. La acidez corta la grasa de la fritura y los aromas florales complementan el picante suave del relleno.
- Empanadas tucumanas (al horno, con mucho comino y pimentón): Malbec joven de los Valles Calchaquíes o Bonarda. El perfil especiado del vino hace espejo con los condimentos de la empanada.
- Empanadas cuyanas (carne cortada a cuchillo, aceitunas, huevo duro): Malbec de Mendoza o Bonarda. Son empanadas de sabor más concentrado, piden un tinto con algo más de estructura.
- Empanadas de vigilia (atún o verdura): Sauvignon Blanc o Torrontés. Nada de tinto acá: el pescado y los taninos no se llevan bien.
Tabla de maridajes por región argentina y varietal
El territorio define el vino y el vino define el maridaje. Esta tabla cruza las principales regiones vitivinícolas argentinas con sus platos típicos y los varietales que mejor funcionan en cada caso, con la temperatura de servicio justa.
| Región | Plato típico | Vino recomendado | Temperatura |
|---|---|---|---|
| Mendoza (Luján de Cuyo) | Asado (lomo, cuadril, vacío) | Malbec cuerpo medio | 15-16°C |
| Mendoza (Valle de Uco) | Bife de chorizo, ojo de bife | Malbec de alta gama o Cabernet Sauvignon | 16-18°C |
| Mendoza / San Juan | Pastas, pizza, milanesa | Bonarda | 14-16°C |
| Salta / Cafayate | Empanadas salteñas fritas | Torrontés | 8-10°C |
| Salta / Valles Calchaquíes | Locro, humita, empanadas tucumanas | Torrontés o Malbec de altura | 8-10°C / 15-16°C |
| La Rioja | Empanadas riojanas, cabrito | Torrontés riojano o Bonarda | 8-10°C / 14-16°C |
| Patagonia (Río Negro / Neuquén) | Cordero patagónico a la cruz | Malbec patagónico o Pinot Noir | 14-16°C |
| Patagonia (costa) | Trucha, salmón, mariscos | Sauvignon Blanc o Chardonnay sin madera | 8-10°C |
| Litoral (Entre Ríos) | Pescado de río (pacú, surubí) | Chardonnay con crianza o Pinot Noir | 10-12°C / 14-16°C |
| Córdoba | Choripán, asado de tira | Criolla Grande o Malbec joven | 14°C |

Temperatura de servicio: el detalle que arruina maridajes perfectos
Podés tener el maridaje perfecto sobre el papel y arruinarlo completamente con la temperatura de servicio.
Los tintos argentinos se sirven entre 14 y 18°C. A 14°C el vino está un poco cerrado, los taninos se perciben más duros de lo que son. A 18°C sigue funcionando bien. A 20°C o más, el alcohol empieza a sobresalir, la fruta se aplana y el vino pierde la estructura que necesitás para el maridaje. En verano, la mayoría de los argentinos sirven el tinto a temperatura ambiente, que puede ser 24 o 25°C. Eso es demasiado.
Solución práctica: en verano, 15 minutos en la heladera antes de abrir el tinto. No para enfriarlo, sino para bajarlo a rango. Los blancos se sirven entre 8 y 12°C (más fríos los que tienen menos cuerpo, más cerca de 12°C los Chardonnay con madera). Los espumosos, siempre entre 6 y 8°C.
Una oración que resume un asado de verano donde esto sale mal: llegás con el Malbec en el auto, lo abrís a 26°C, lo servís con el lomo recién sacado de la parrilla, el vino huele más a alcohol que a fruta, la carne queda rica igual pero el vino parece otro, y terminás pensando que no te gustó el varietal cuando el problema era puramente la temperatura.
Tabla rápida de referencia
| Plato | Vino recomendado | Temperatura servicio |
|---|---|---|
| Lomo / cuadril | Malbec cuerpo medio | 15-16°C |
| Bife de chorizo / ojo de bife | Cabernet Sauvignon | 16-18°C |
| Vacío / costilla / asado de tira | Bonarda o Malbec joven | 14-16°C |
| Choripán | País / Criolla Grande | 14°C |
| Milanesa (frita o napolitana) | Bonarda | 14-16°C |
| Milanesa al horno con ensalada | Malbec joven | 15-16°C |
| Locro | Torrontés o Malbec de altura | 8-10°C / 15-16°C |
| Humita | Torrontés o Chardonnay sin madera | 8-10°C |
| Cordero patagónico | Malbec patagónico o Pinot Noir | 14-16°C |
| Pastas con tomate | Bonarda | 14-16°C |
| Pizza mozzarella / napolitana | Bonarda | 14-16°C |
| Empanadas fritas (salteñas) | Torrontés | 8-10°C |
| Empanadas al horno (tucumanas/cuyanas) | Malbec joven o Bonarda | 14-16°C |
| Embutidos / salame / jamón crudo | Espumoso rosé de Malbec | 6-8°C |
| Pescado magro (merluza, lenguado) | Sauvignon Blanc / Torrontés | 8-10°C |
| Pescado graso / pacú a la parrilla | Chardonnay con crianza | 10-12°C |
| Quesos duros | Bonarda / Malbec joven | 14-16°C |
| Quesos azules | Late Harvest / dulce natural | 8-10°C |
| Ceviche / mariscos | Torrontés / espumoso brut | 6-8°C |

5 errores comunes de maridaje que cometemos los argentinos
1. Poner el tinto a temperatura ambiente en verano. Ya lo vimos: 24°C destruye la estructura del vino. El maridaje no funciona si el vino está fuera de rango. Tema relacionado: incluso con comidas como sushi.
2. Pensar que «tinto = cualquier carne». Un Cabernet Sauvignon tánico con un lenguado es una combinación que no le hace bien a ninguno de los dos. El tipo de proteína y su contenido graso definen qué vino elegís, no solo el color.
3. Combinar vinos amargos o muy tánicos con platos amargos. Si tenés una ensalada de rúcula con nueces y le ponés un Cabernet Sauvignon de alta extracción (que tiene mucho tanino), el resultado es una explosión de amargo que cansa el paladar. El amargor se suma, no se cancela.
4. No considerar el tipo de cocción. Una costilla lenta al horno durante cuatro horas tiene un perfil de sabor completamente distinto a una costilla a la parrilla a fuego vivo. La primera tiene más suavidad y grasa derretida, la segunda tiene más costra y sabor a fuego. El maridaje cambia según cómo se cocinó el plato, no solo qué proteína es.
5. Ignorar la salsa. El componente que más influye en el maridaje a veces no es la proteína sino la salsa. Un pollo a la plancha es un plato liviano. Un pollo al vino tinto con champiñones y hierbas pide un tinto de cuerpo medio. Son el mismo animal, la salsa los convierte en dos platos distintos.
Preguntas Frecuentes
¿Qué vino va bien con el asado argentino?
Depende del corte. Para el lomo y el cuadril, un Malbec de cuerpo medio entre 15 y 16°C. Para el bife de chorizo y el ojo de bife, un Cabernet Sauvignon que tenga los taninos para cortar la grasa intramuscular. Para el vacío y la costilla, una Bonarda o un Malbec joven con buena acidez. La regla: más grasa en el corte, más estructura en el vino.
¿Qué vino tomar con milanesa?
La Bonarda a 14-16°C es la opción más pareja para milanesa frita con papas o napolitana, porque su acidez alta corta la fritura y sus taninos discretos no chocan con el queso. Para milanesa al horno con ensalada, un Malbec joven sin madera funciona bien. Si preferís blanco, un Torrontés fresco también zafa con la napolitana: la acidez hace el trabajo de limpiar la grasa del queso.
¿Qué vino va con las empanadas?
Para empanadas fritas (de carne, de humita, de queso), el Torrontés salteño es la opción que más sorprende: su acidez corta la grasa de la fritura igual que un limón exprimido encima. Para empanadas al horno de carne con bastante comino y picante, un Malbec joven o una Bonarda acompañan bien sin tapar los sabores. Las empanadas de verdura o ricota piden blancos secos.
¿Qué vino va con el choripán?
Un tinto rústico y sin madera es la mejor opción. La variedad País o Criolla Chica es ideal por sus taninos bajos y perfil frutal directo. Si no conseguís, una Criolla Grande o un Malbec joven sin barrica también funcionan. La clave es servir el vino a 14°C y no usar tintos con mucha madera, porque los taninos se potencian con la grasa del chorizo y dejan el paladar áspero.
¿Torrontés con qué plato argentino va?
El Torrontés es el blanco ideal para platos fritos, especiados o cremosos de la cocina argentina. Empanadas fritas, humita, locro, ceviche y picadas de verano con fiambres son sus maridajes más efectivos. También funciona con milanesa a la napolitana si preferís blanco sobre tinto. La acidez alta del Torrontés corta la grasa como un limón exprimido, y sus aromas florales levantan los sabores del plato. Servilo siempre entre 8 y 10°C.
¿Cuál es el maridaje ideal del Malbec?
El Malbec argentino tiene un rango de maridaje muy amplio, pero su zona de confort son las carnes rojas magras o de grasa media. Lomo, cuadril, vacío y cordero patagónico son los cortes donde el Malbec brilla sin esfuerzo. Fuera de la carne, también va con pastas con salsa de tomate, empanadas al horno especiadas y quesos duros. El secreto está en elegir el Malbec según la zona: uno de Cafayate para platos condimentados, uno de Mendoza para asado clásico, uno patagónico para cordero.
Conclusión
La guía de maridaje de vinos argentinos se reduce a tres decisiones: elegí el vino según la intensidad del plato, no según el color. Fijate en la grasa y la cocción, no solo en la proteína. Serví a la temperatura correcta, porque un maridaje perfecto arruinado por temperatura es un desperdicio.
Lo que cambió respecto a enfoques anteriores es que ahora tenés un desglose por plato típico —choripán, milanesa, locro, humita, cordero— que antes no estaba sistematizado. También sumamos la tabla de maridajes por región, que cruza territorio, plato y varietal en un solo lugar. Eso le da a esta guía un anclaje práctico que las guías genéricas de maridaje no tienen: sabés qué botella abrir según lo que cocinaste y según de dónde viene el vino.
Los varietales argentinos son especialmente amigables para el maridaje: el Malbec cubre la mitad de los platos de una mesa argentina, la Bonarda cubre casi todo lo que el Malbec no alcanza (pastas, pizza, milanesa), y el Torrontés llena el espacio que los blancos genéricos no pueden cubrir con empanadas, locro y platos especiados. La novedad en esta actualización es que también le dimos lugar a cepas como País y Criolla Grande para platos callejeros como el choripán, que no necesitan complejidad sino honestidad en la copa.
Si querés profundizar en vinos de autor argentinos fuera del circuito mendocino convencional, BordeRío es una bodega entrerriana que trabaja con un perfil diferente, más orientado a vinos de terroir del litoral, que cambia bastante la lógica de maridaje habitual.
Lo demás es práctica. Abrís una botella, cocinás algo, combinás, y aprendés qué funciona en tu paladar. No hay mejor escuela que el asado de los domingos.
Fuentes
- Blog BordeRío — Guía de maridaje de vinos argentinos con platos típicos
- Infobae — Qué vinos disfrutar con las empanadas más ricas de cada región
- Sitio Andino — El perfecto maridaje: el Malbec y la carne de cordero
- Vinetur — Malbec argentino: diversidad regional y maridajes perfectos según Marisol de la Fuente
- La Nación — Maridaje: qué vino tomar con milanesa, choripán, empanadas, hamburguesas y pizza
- Gurmeteando — Cómo combinar vinos argentinos con platos típicos de cada región
- Infobae — Embutidos y vinos espumosos: el maridaje que gana terreno




